Sexo y temperamento: En tres sociedades primitivas (Surcos)

Margaret Mead examina el problema de las relaciones entre personalidad y cultura a través del estudio de l. a. psicología de los sexos en distintas sociedades. Y llega a una conclusión sorprendente: los distintos rasgos psicológicos que en nuestra sociedad atribuimos al temperamento femenino y al masculino no constituyen el pr oducto de un determinismo biológico, sino que derivan de una specific estructura cultural, de modo que en otras culturas stories diferencias pueden no existir o darse de manera muy diferente o incluso opuesta.Este descubrimiento arrojó en su día nueva luz sobre l. a. situation de l. a. personalidad del hombre y l. a. mujer contemporáneos, que l. a. autora examina basándose en los resultados de sus investigaciones.

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En consecuencia, donde varios hombres trabajan juntos en limpiar y cercar un lugar, antes de distribuirse para cooperar en los angeles limpieza y cercado de otros, las cosechas se suceden una tras otra. Este método de trabajo cooperativo no está basado en una necesidad de ayuda física, pues el esfuerzo es mínimo. A los árboles altos se les quita una tira round de corteza, en vez de desmontarlos, y las ramas se cortan para dejar pasar l. a. luz, de manera que una huerta parece un ejército de fantasmas, al oponer el blanco contra el verde intenso de l. a. manigua. Los cercos se hacen con renuevos, que un adolescente podría cortar. Pero se prefiere trabajar en grupos pequeños y alegres, en los que uno hace de anfitrión y puede convidar a sus invitados que trabajan con un trozo de carne —si los angeles encuentra—. Y así l. a. gente sube y baja los flancos de l. a. montaña, arrancando maleza aquí, plantando estacas allá, recolectando en otro lugar, requeridos constantemente por las huertas que se hallan en distintos estados de madurez. Esta misma falta de individualismo se observa en los angeles plantación de cocoteros. Un hombre planta estos árboles para sus pequeños, pero no sobre su propia tierra. En cambio, caminará por seis u ocho kilómetros, llevando renuevos de cocotero, para plantarlos en el umbral de su tío o de su hermano político. Un censo de las palmeras de cualquier población revela que han sido plantadas por una cantidad asombrosa de personas pertenecientes a aldeas lejanas, mientras los residentes actuales no tienen relación alguna con aquellos que plantaron los árboles. De l. a. misma manera, dos amigos plantan nuevas palmas de sagú, y en l. a. próxima generación sus hijos formarán una unidad de trabajo. Con respecto a los angeles caza tampoco l. a. hacen solos, sino con un compañero, a veces un hermano, a menudo un primo o un cuñado; l. a. manigua, los fantasmas y el marsalai pertenecen a uno del par o trío. El hombre, sea invitado o anfitrión, que ve primero al animal perseguido, lo reclama, y el único tacto necesario aquí es el de no divisar animales más a menudo que los otros. Los que siempre se adelantan en divisar los angeles caza son abandonados por sus compañeros, pero llegan a ser muy buenos cazadores, aunque pierdan sus condiciones de sociabilidad. Así period Sumali, el que se consideraba mi padre, quien a pesar de su destreza, gozaba de poca estima para las empresas cooperativas. Y fue su hijo quien vaticinó que los angeles tacañería sobre los terrenos de caza constituía el motivo de una hechicería, y cuando los angeles choza de Sumali se incendió accidentalmente, atribuyó el siniestro a los angeles envidia que despertaba su tierra. Sus trampas rendían más que las de cualquiera de l. a. región, poseía una rara habilidad para rastrear y exacta puntería, cazaba solo o con sus hijos y prestaba el producto de l. a. caza a sus parientes, casi tan formalmente como si se tratara de extraños. Lo mismo sucede con los angeles construcción de casas. Son tan pequeñas, que requieren muy poca hard work de conjunto. Tomaban el fabric de una casa o varias, en ruinas, para hacer otra; es común que se derribe una casa, para volver a construirla con otra orientación; no se intenta colocar vigas del mismo largo, o cortar l. a. parhilera si es demasiado grande para l. a. casa proyectada —si no ajusta exactamente a esta casa, servirá, sin duda alguna, para l. a. próxima—.

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